Volver a bailar después de 15 años

Hoy no voy a hablaros de ninguna primera figura de un gran ballet y tampoco de ningún joven talento. El post de hoy es especial para mí porque se trata de la historia de una compañera con la que compartí clases de ballet durante siete años. Juntas estrenamos nuestras primeras puntas – un momento que ninguna bailarina olvida- compartimos los nervios de los exámenes de la Royal y la ilusión de ponernos nuestro primer tutú. Su nombre es Elena y, después de 15 años alejada de la danza, ha retomado las clases. Ella en primer persona os cuenta su experiencia, ¿cómo es volver a bailar después de años sin hacerlo? Espero que disfrutéis de su lectura tanto como yo y os sirva como un ejemplo inspirador. Elena me das mucha envidia sana.

Elena

Volver a bailar: La historia de Elena contada en primer en primer persona  

Once años compartiendo tu vida con la danza casi a diario, son muy difíciles de olvidar y de dejar atrás. Y lo notas en cada pequeño detalle de la vida, que va desde emocionarse ante cualquier imagen de ballet que encuentres en anuncios, fotos, carteles, hasta en la dificultad para encontrar un ejercicio físico que te llene como te llenaba aquello que formaba parte de tu vida de una manera muy especial. El que ha sido bailarín, lo será hasta que se muera.

“Abandonar la danza es un pequeño terremoto físico y emocional”

Abandonar la danza es ya de por si una tristeza en el espíritu y un pequeño terremoto físico y emocional. El ballet clásico, es sabido que aporta miles de valores extensibles a otras áreas de la vida como son la disciplina, el trabajo, la constancia, etc.… Por no hablar de los evidentes cambios físicos y posturales que transforman hasta tu manera de enfrentarte a la vida. Las personas que crecen bailando, ya de por si tienden a ser disciplinados y trabajadores, ya que ocupan muchas horas de su tiempo libre haciendo ejercicio físico y deben de hacer sus otros “deberes” a deshoras y cansados.

Por ello, después de abandonar el ballet clásico por los estudios y por la carrera profesional, y después de anhelar como el oxígeno volver a hacer ballet, intentando sin éxito disfrutar de la actividad de gimnasio y otras técnicas de danza, decidí volver a ponerme las medias rosas, el maillot y las zapatillas de media punta y abrazar la danza completamente, aquí a mis 32 años.

Referencias tan increíbles como las que obtuve de la que es a día de hoy mi profesora, Mar Aleixandre, son ya una garantía casi segura de que me iba a tocar currar de lo lindo, pero que mi cuerpo y mi cabeza iban a decirme GRACIAS.

Licenciada en Danza, Coreografía e Interpretación (Madrid) y titulada por la Escuela De la Ópera de Varsovia como Bailarina y Pedagoga, Mar Aleixandre ha sido además de una figura destacada de la danza, Directora Artística y Coreógrafa de “Compañía Aleixandre y Falgás“. Actualmente dirige el departamento de Danza Clásica y Neoclásica en La Escuela de Danza “Ritmo” Villalba, entre otras actividades en torno al mundo de la danza.

BAILARINA

 

El paso de la escuela inglesa a la rusa

Mi formación había sido desde los 6 años del Royal Academy of Dancing, además de la Escuela del Ballet de Cuba, y me metía en enseñanza proveniente de la escuela rusa por lo que sabía que notaría el cambio y que además progresaría de otra manera. Desde el primer día ya noté, que mi cuerpo se transformaba…Además de las más que evidentes agujetas hasta en las pestañas, siento una liberación absoluta, vuelvo a caminar más erguida, a estirarme, a moverme con otro “aire”, a notar como mis piernas se afinan y aligeran y a sentir de nuevo la disciplina del trabajo. Puedo decir que hasta mentalmente me he puesto “un poco en orden” gracias a volver a bailar. Volver a recordar los movimientos que acompañan a los nombres de los pasos en francés y aprender los ejercicios rápidamente me exigen de nuevo estar despierta, ser capaz de retener las figuras que dibuja Mar y recrearlas con la destreza que poco a poco va volviendo a un cuerpo desacostumbrado.

El ballet es parte de uno y nunca debe abandonarse, y 15 años después me doy cuenta de ello llena de felicidad. Esto es sólo el principio de una transformación de forma de vida, que llega a mi vida para quedarse…

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¿Qué os ha parecido la historia de Elena?, ¿Conocéis o habéis vivido una experiencia similar? Compartidlo con nosotros a través del hashtag #VolverABailar